Ya han pasado más de cien días, desde que comenzo a oirse hablar del coronavirus, y todavía no ha terminado de desaparecer, si no que se suele reproducir, sin previo aviso, gracias a la irresponsabilidad de los humanos que no hacen caso de las advertencias que lanzan los medios sanitarios para contenerlo. El coronavirus, lo tenemos metido en la médula de nuestros huesos.¿No comprendo como la gente es tan inconciente?, no se da cuenta que con su actitud hace peligrar todas las cosas, para que ésta situación actual perdure mucho más tiempo, o vuelva a reproducirse con más virulencia.

¿Tengo más miedo a ese comportamiento inconsciente de , de los humanos, que al mismo virus?.

La mayoría de los medios de comunicación, nos muestras imágenes de las fiestas y de los últimos "botellones", donde la gente, sin protección de ninguna clase, y no guardando las distancias de seguridad, se divierten sin control ni responsabilidad, provocando un ulterior contagio con su actitud.

Comparando esa actitud con las originarias en la antiguedad, también podemos redominarlas, que son las actuales "danzas macabras", donde los danzante se entrelazan con los representados por las muertos para completar dicha danza.

No es de extrañar, que los científics y los virólogos anticipen sus opiniones sobre lo que va a suceder antes de que termine el año. La perpectiva no está nada clara, y como se toman las cosas,  tan inconscientemente, menos todavía. No se toman en serio, las advertencias de los expertos en la salud pública, ni de las recomendaciones de los Ministerios de Sanidad.

Por ello, le tenemos más miedo a las imprudencias humanas, que incliuso al mismo civus del Covid-19. Pero lo peor está por venir y con un confinamiento, que será más severo y prolongado y duro.

Con lo actual que estamos pasando, nos preguntamos, ¿ésta situación que nos invade, nos reporta algún efecto beneficio?. Es importante la conclusiòn que podemos aportar, o las impresiones que estamos viviendo, para sacar alguna conclusión positiva, o por lo menos lo que nosotros en primera persona, estamos viviendo o apreciando en nuestra vida y en nosotros mismos o en los que nos rodean.

Podríamos apreciar, un nueva situación con respecto al egoismo. Consideramos, que ha influido positivamente en nuestra posición con respecto a nuestros seres próximos.

Con las necesidades habidas, y que hemos experimentado,  hemos querido participar en la preocupación ajena, entregándonos a colaborar en las necesidades ajenas, para paliar un poco sus efectos producidos.

Ese deseos de colaborar, también lo hemos aplicado en al trabajo y la necesidad de ser productivos, especialmente en situaciones de riesgo. Muchos, no han podido acudir al trabajo, por diversas causas, y lo han encauzado, prestando el mismo desde sus casas, que por cierto, ha dado un resultado muy satisfactorio y productivo, y no sería extraño que se sentara como una base nueva de trabajo, además por su buen resultado.

Con la presencia de la pandemia del coronavirus, ha habido modificaciones o creación de efectos nuevos en el tratamiento referente al presente virus, que con su presencia, se han adoptado nuevas situaciones que anteriormente no existían. 

Comentemos alguna modificación que ha producido la nueva situación, y que iremos recogiendo noticias de las nuevas situaciones que se vayan produciendo según su nueva aparición en las cuestiones de actualidad.

En el presente caso, queremos recoger las nuevas palabras que nos ha traido el coronavirus. Algunas, no están recogidas por la Real Academia Española de la Lengua.

Seguimos las apreciaciones que nos indica, Dª. Cristina Cela Gutiérrez, con un sentido de humor en esta época actual, que estamos pasando.

ªDesde el estallido del brote de coronavirus y la COVID-19, nuestro lenguaje de uso coloquial y cotidiano se ha llenado de terminología especializada: pandemia, cepa, clúster, curva de contagio, o siglas como OMS, EPIs, SARS, MERS. Términos, expresiones y conceptos que, hasta ahora, eran de uso casi exclusivamente limitado a ámbitos médico-sanitarios y científicos.

Estas palabrejas, hasta ahora desconocidas por la gran mayoría, han conseguido hacer que el registro de nuestras conversaciones, haya pasado de ser coloquial a formal.

Coronavirus es el término que, literalmente, ha puesto patas arriba a medio mundo en pocos días. Por haber pasado de ser una epidemia, a convertirse en una pandemia, o por haber pasado de no tener nombre propio a ser “coronado” oficial y globalmente con el nombre COVID (enfermedad del coronavirus) y apellido 19.

COVID-19 es un acrónimo del inglés coronavirus disease 2019. Su origen etimológico proviene de CO, del latín clásico corōna, cosa de forma circular o curvada, aureola, halo o guirnalda que rodea a modo de corona, a otro elemento. Vi también del latín virus y vinculado a la raíz indoeuropea weis (fluir, veneno): sustancia nociva, ponzoña, pus e incluso fetidez. Y, por último, D del inglés disease, enfermedad o dolencia. Aunque la mayoría nos referimos a “el COVID-19”, en masculino, por asociación con otros virus, la RAE advierte que debería ser femenino, ya que la palabra que se está sustituyendo es, en realidad, enfermedad”.

Tambien consideramos oportuno, hablar de alguna parte positiva que nos aporte esta situación que estamos inmersos en élla, y de la que todavía no vislumbramos su final, ni cual será el mismo, siempre con la esperanza puesta, para que sea lo más satisfactoria posible.

Resulta muy importante, ver que conclusiones positivas estamos por descubrir o de la que nos aporta esta situación.

Estudiando, si hemos extraido algún aspecto posititvo, podemos consideramos varios hechos que nos llaman la atención:

- Existe menos contaminación.

- Los canales están más cristalinos.

- Estamos más unidos que nunca.

- Observamos ciertos actos de bondad.

- Contermplamos un frente unido.

- Mayor auge de la creatividad.

- Se está implantando el teletrabajo.

- Tiempo de calidad con familia e hijos.

- Una reflexión profunda y solidaria.

- Una agresividad incontrolada en las personas.

Estos, son algunas de las cuestiones que consideramos más importantes que nos ha proporcionado el coronavirus, hasta el momento presente, y no descartamos nuevas aportamos nuevas aportaciones que se pueden producir, ya que esto no ha terminado todavía.

Por su extensión en la explicación de las cuestiones anteriores, hemos optado por aplazarlas, para otros momentos más indicados, ya que requieren una explecación más detallada.

Con la esperanza, de que termine por pasar rápidamente. Nos acojemos a San Vicente Ferrer, por su intercesión.